jueves, 20 de marzo de 2008

Elefantes condenados a muerte

Diré por trigésimo-milésima vez que dijo Kirk Douglas en "Senderos de gloria": Hay ocasiones en que siento vergüenza de pertenecer a la raza humana, y esta es una de ellas.
"Los humanos" presumimos de ser muy avanzados, cuando más de un 50 % de las veces podemos ser igual de salvajes que los caníbales del Amazonas, solo que en nuestro caso es peor, por ser, supuestamente civilizados. En este caso están las ejecuciones de elefantes. Aclarar que cuando decimos ejecución no nos referimos a muerte piadosa, sino de fusilamientos, con mayúsculas.


Topsy, la elefanta electrocutada

Nacida en 1875 y domesticada en el circo Forepaugh, Topsy, pasaría a la historia como uno de los pocos animales enjuiciados y condenados a muerte en un veredicto oficial. Durante su estadía en el circo debió de soportar todo tipo de abusos, su cuidador la obligaba a fumar habanos y todos los días recibía salvajes golpizas en las cuales cadenas y palos con clavos nunca faltaban. Cansada de estos malos tratos un día decidió decir basta y en un ataque de ira arremetió contra el personal del circo, matando a tres hombres entre los cuales se encontraba su desalmado entrenador.
Tras debatir como se la condenaría y enfrentar infinidad de protestas de la ASPCA -American Society for the Prevention of Cruelty to Animals- el gobierno contactó a Thomas Edison para que de una opinión. Edison, que en ese momento se encontraba luchando por imponer su estándar eléctrico, sugirió que la mejor manera era electrocutarla utilizando corriente continua. Tras comer una última cena de zanahorias, su comida preferida como indicaba la ley estatal, Topsy fue ejecutada por electrocución en 1903. Edison que también estaba incursionando en el mundo del cine filmó el evento.


La poderosa Mary

Otra trágica historia de abuso animal ocurre en el circo Sparks World Famous Shows, en el cual Mary, una elefanta asiática maltratada y abusada, en un ataque de ira arremete contra un asistente novato recientemente contratado de nombre Red Eldridge en Kingsport. Testigo del hecho un herrero quiso tomar venganza y realizó 12 disparos contra Mary, pero no tuvieron mucho efecto. Al pasar unos días del accidente los periódicos sensacionalistas comenzaron a inventar historias de Mary en las que aseguraban que ésta había asesinado a varios hombres en el pasado. Como es lógico el miedo creció, Mary se volvió famosa, y Charlie Sparks, el dueño del circo y oportunista desalmado, decidió aprovechar la fama de la elefanta realizando un juicio y ejecutándola en un evento pago.
El 13 de Septiembre de 1916 fue llevada entonces al complejo ferroviario de Erwin, y ante un público de 2500 personas ejecutada por ahorcamiento tras un juicio. Dado su peso en el primer intento se rompió la cadena, por lo que Mary cayó al piso rompiendo sus patas traseras. Tras media hora se le puso otra cadena reforzada y transcurridos unos 10 minutos de agonía Mary dejó de existir.


Chunee

Tras trabajar varios años como elefante de circo en Londres, Chunee llegó a conocer a varias personalidades, entre ellas Lord Byron quien se sorprendió con la inteligencia del animal. Desgraciadamente para 1826 una infección en uno de sus colmillos comenzó a causarle un dolor de muelas tan grande que su carácter se tornó violento. Esto llevó a que en una actuación saliera corriendo y matara a uno de sus cuidadores. Tras la tragedia se le declaró insano y se le ordenó morir bajo un pelotón de fusilamiento como indicaba la ley. Con este motivo un destacamento fue enviado al circo. Desafortunadamente 152 disparos de mosquete no fueron suficientes como para matarlo, ya que su dura piel prácticamente repelía las primitivas balas. Sufriendo por los agudos gritos del elefante su cuidador principal decidió terminar rápidamente con su vida y utilizando una pesada espada rebanó su cuello.


Me pregunto quiénes son los verdaderos animales.


Datos extraídos de la web Anfrix.

2 comentarios:

luigi R.p. dijo...

q post mas agradable...

mae mia....

Charly Fratelli dijo...

Pero ten claro que el cabrón no soy yo, sino la gente de esa época y el señor Edison.