lunes, 22 de marzo de 2010

Klaus Kinski sobre Werner Herzog

Fueron muchas las cosas que se dijeron entre Klaus Kinski y Werner Herzog, pero este escrito del gran Klaus, en noviembre de 1991 (el mes de su muerte), es apoteósico.

"Noviembre de 1991.

Para cuando leas esto, mi querido Werner, yo, ya estaré muy lejos.

Estos ojos saltones y rotos, y esta boca prominente que te gritó tanatas veces, no tardarán en cerrarse para siempre. Pero antes de hacerlo, hay ciertas cosas que quiero decirte. Ya sabes, a mi modo, empezando con las que de seguro no te gustarán.

Quizá no mereces "ser arrojado vivo a los cocodrilos, o que una anaconda te trague lentamente", como lo declaré a los medios luego de que rodamos 'Aguirre, la cólera de Dios', pero eso no te quita el estigma de imbécil. Mira que aquella osadía de amenazarme con un arma, a mí, el gran Kinski, es algo que nunca te perdonaré.

Recuerdo que, cansado por alguno de tus continuos ataques de megalomanía, me disponía a dejar la filmación. Entonces se me acercaron tú y tu bigote ridículo, y me susurraste al oído: "Tengo un rifle con nueve balas. Justo antes de que le des la vuelta al risco ocho serán dirigidas hacia ti, y guardaré la novena para mí".

Ha sido la única vez que me infligiste miedo. Sentía por ti algo semejante a la piedad, una pequeña lástima, como cuando eras un niño idiota de trece años y compartíamos aquel departamento en Munich.

Sin embargo, pese a eso y al hecho de que nunca supiste explotar del todo la furia e intensidad Kinskiana, o por lo menos no en 'Woyzeck' ni en 'Nosferatu', ni mucho menos en esa porquería que es 'Cobra Verde', porque, sí estúpido, me has leído la mente, a 'Fitzcarraldo' la dejo aparte, insisto que, por sobre eso y tu exasperante necedad de retratar la naturaleza y los paisajes, e insistir con esas tomas largas y circundantes que parecen un remolino sobre otro, como al final de 'Aguirre', creo que te respeto.

Pero ni se te ocurra pensar que lo hago por considerarte un buen director, o por el hecho de que siempre cumples tu palabra aunque eso te lleve al ridículo, como cuando públicamente te comiste un zapato en 1980, ¡qué vergüenza!, y todo porque perdiste una apuesta con ese joven estudiante, Errol Morris, al retarlo a que no filmaría su película, ¿pero en qué estabas pensando, pequeño Herzog?

No, mein Freund, se debe a que en el fondo eres, con su respectiva distancia, muy parecido a mí: has hecho lo que te a dado la gana, nunca te has tragado esos engaños de los premios o el ser considerado uno de los principales representantes de 'La Nueva Ola Alemana' (¿pero que demonios es eso?).

Y, sobretodo, estás loco de remate. No dudo que en unos años te dé por filmar patéticos documentales o, lo peor, al no tenerme, me extrañes de tal forma que incluso hagas una película sobre las cinco cintas en que estuvimos juntos y las ganas que tuvimos de abrirnos heridas y escupir sobre ellas. La verdad, al final, quedará revelada allí: no hay Herzog sin Kinski. Aunque te duela.

Tu entrañable amigo, Klaus."

Y no se equivocó. En 1999, Herzog rodó ese magnífico documental que es "Mi enemigo íntimo", sobre la relación que tuvieron tan excéntricos personajes, y principalmente, sobre la figura de uno de los mejores actores alemanes.

2 comentarios:

Lasaga dijo...

Maravilloso texto, si señor. Me lo he pasao en grande leyendole. Gracias.

Einer dijo...

Buenísimo. Bravo por Kinski. El que debería hacérselo mirar es Herzog porque que te diga que estás loco de remate un tío que tiene mucha pinta de estar loco de remate, tiene bemoles. Coincido con Kinski en que no soporte la manía de rodar paisajes una y otra vez de Herzog. Son dos locos maravillosos. Gracias por traernos este texto.
Un saludo.