lunes, 25 de julio de 2011

"La lluvia del Diablo"

Título original: The Devil´s Rain.
Año: 1975.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director. Robert Fuest.
Productores: James V. Cullen y Michael S. Glick.
Guión: Gabe Essoe, James Ashton y Gerald Hopman.
Música: Al De Lory.
Reparto: Ernest Borgnine (Corbis), Eddie Albert (Dr. Richards), William Shatner (Mark Preston), Keenan Wynn (Sheriff Owens), Tom Skerritt (Tom Preston), Joan Prather (Julie Preston), Ida Lupino (Sra. Preston), Woody Chambliss [Woodrow Chambliss] (John) y John Travolta (Danny).
Duración: 85 minutos.


Película independiente, aburrida y mal rollera, que con un poco más de talento podría haber salido mejor.



Una secta satánica que actúa en un pequeño pueblo rural de Estados Unidos tiene el poder de derretir a sus víctimas. El hijo de uno de los asesinados intentará destruirlos.



Firman el guión 3 señores. Gabe Essoe, James Ashton y Gerald Hopman; el primero, que aparte de ser el yerno de Vera Miles ("El hombre que mató a Liberty Valance", "Psicosis") fue guionista de un par de capítulos de "El mundo mágico de Disney" (tócate los cojones), y su último trabajo es el guión del telefilm "Out of the Wilderness", una de esas en plan bonitas con animales salvados y tal; el segundo guionista no ha hecho nada más en el cine, y el tercero, aparte de ser productor asociado de esta lluvia, el segundo y último título de su filmografía es de 1981, "El legado del Diablo".
Para empezar, es un guión bastante aburrido. Ya está. Si es que no hay mucho más que decir. Tiene un argumento interesante, pero mal desarrollado.


Dirige Robert Fuest, ofreciéndonos unas imágenes que parecen una especie de western actual (que no futurista ni ninguna de esas chorradas), ya que la película está rodada en un pequeño pueblo en Durango, México. La dirección si tiene algo más de gracia que el guión; tiene algunas escenas bonitas (dentro de las posibilidades del bajo presupuesto), unos miembros de la secta sin ojos, muy mal rollo da; el otro día estábamos a punto de entrar en el metro, y un chino que estaba sentado en un banco, parecía haber salido de esa secta... en fin, muy desagradable fue. También cuando uno de los miembros de la secta muere, por ejemplo, le pegan un tiro, sale un líquido blanco, o bien son derretidos como si fuesen estatuas de cera, eso a mi parecer, está bastante bien logrado.
En los posters, tanto estadounidenses como españoles, te anunciaban "El más increible final que jamás ha tenido una película". Vale, lo que tú quieras.
Por otro lado, de asesor técnico, y en un pequeño papel como actor, está Anton Szandor LaVey, el fundador de la iglesia de Satán. Vamos, que es que hay que ser ya gilipollas.



Un reparto encabezado por caras importantes, que no sé como se dejaron convencer para esto. Encabeza el reparto Ernest Borgnine, y no, no es uno con el mismo nombre, es el mismo de "Vera Cruz", "Johnny Guitar", "Marty", "Jubal", "Doce del patíbulo" y tal, interpretando a Jonathan Corbis (Jonathan Corbus en la versión española), el líder de la secta, un tío muy colgado; Borgnine está estupendo; algo bueno había que sacar de todo esto. También tenemos a Eddie Albert, el de "Vacaciones en Roma", a William Shatner, de la serie "Star Trek", a Keenan Wynn ("El oro de MacKenna", "¿Teléfono rojo? ¡Volamos hacia Moscú!"), a Tom Skerritt, a Claudio Brook -ese actor mexicano de películas de Luis Buñuel como "El ángel exterminador" y protagonista de "Simón del desierto"- y a John Travolta en su primer papel en el cine, anterior a "Carrie" incluso, en un papel muy pequeño, y donde sale apenas irreconocible.
Atentos a esta historia, que les interesa. Si cuando he dicho que esta película es mal rollera, es principalmente por la labor de Anton LaVey, pero también aquí hay otra historia oscura. Joan Prather, que interpreta a la esposa de Tom Skerritt en la película, y John Travolta se llevaron muy bien, y daba la casualidad de que ella era miembro de la iglesia de la Cienciología, y le recomendó a Travolta leer el libro "Dianética" (la biblia de los cienciólogos). El resto ya es historia. John Travolta es uno de los feligreses más famosos de esa iglesia-secta-mafia, y fue aquí donde se introdujo. Tenía tan sólo 20 años. Prather, por otro lado, se casó con uno de los ministros de la iglesia, y ella misma se convirtió en ministro seglar, abandonando así, en 1989, su carrera como actriz.


La música de Al De Lory... al final de la película ni siquiera recuerdas que había música.


Pues eso, una película muy pobre, que no tiene mucho que ofrecer, a no ser que quieras verla por alguno de los actores. En fin. Si la véis doblada, mejor, que le da un toque aún más cutre.

Mi puntuación: 4.

Ficha en IMDb